La reciclabilidad de los envases se está convirtiendo en un requisito cuantificable para las empresas de toda Europa. Las empresas necesitan datos más precisos para comprender cómo se comportan sus envases durante la clasificación y el reciclaje.
El 31 de agosto de 2026, la Oficina Central del Registro de Envases (ZSVR), de acuerdo con la Oficina Federal de Medio Ambiente (UBA), publicó la norma mínima de 2026 para la evaluación de la reciclabilidad de los proyectos de envases.
La edición de 2026 mantiene la metodología probada y, al mismo tiempo, hace que los criterios de evaluación sean más claros y fáciles de aplicar. Para las empresas, esto supone una oportunidad concreta para evaluar los envases e identificar aquellas áreas en las que podría haber margen de mejora.
¿Qué es el estándar mínimo 2026?
La norma mínima ofrece un método práctico para evaluar la reciclabilidad de los envases.
La cuestión fundamental no es si los envases parecen, en teoría, reciclables, sino qué cantidad de material valioso se puede recuperar realmente en el proceso de reciclaje.
El resultado es un valor expresado en porcentaje. Indica el porcentaje del peso del embalaje que, una vez tenidas en cuenta las pérdidas debidas a la estructura durante el reciclaje, puede recuperarse como material de valor.
En la evaluación se pueden tener en cuenta los siguientes aspectos:
- Materiales de embalaje;
- La combinación de materiales;
- Componentes para embalajes;
- Peso de los componentes;
- Capas de barrera;
- La etiqueta
- Adhesivos; y
- otros parámetros de diseño.
La norma mínima evalúa todos los materiales de embalaje siguiendo la misma metodología. Al mismo tiempo, tiene en cuenta el impacto de cada uno de los componentes del embalaje en la separación de materiales y en el proceso de reciclaje.
Si una característica constructiva incompatible impide la separación de los materiales o compromete el uso posterior del material reciclado, el resultado relativo a la reciclabilidad es del 0 %.
Esto pone de relieve un aspecto importante: no es solo el material principal del embalaje lo que determina si este es reciclable. El diseño general del embalaje también tiene su importancia.
¿Qué ha cambiado en la edición de 2026?
La norma mínima de 2026 no modifica en absoluto la metodología básica.
La nueva versión, por su parte, mejora el marco normativo vigente, haciendo que las disposiciones sean más claras y más fáciles de aplicar para las empresas.
La ZSVR y la UBA han integrado, perfeccionado y agrupado los parámetros de diseño. Además, la norma aborda con mayor detalle las categorías de embalaje pertinentes y las características constructivas más comunes.
Esto facilita a las empresas la clasificación de los envases. Además, pueden utilizar directamente las especificaciones facilitadas, en lugar de tener que realizar las clasificaciones por su cuenta.
El principio rector sigue siendo el siguiente:
«Lo más sencillo posible, lo más detallado que sea necesario.»
Un enfoque eficiente desde el punto de vista de los datos
La norma mínima está concebida de tal manera que solo exige una cantidad limitada de información relativa al embalaje.
Las empresas necesitan, sobre todo, la siguiente información:
- Materiales;
- La combinación de materiales;
- Parámetros de diseño;
- capas de barrera; y
- Peso de los componentes.
Solo algunos parámetros requieren comprobaciones adicionales.
Esto significa que las pruebas exhaustivas son la excepción y no la norma.
Para las empresas, el primer paso consiste en disponer de datos claros y fiables sobre los envases, que permitan respaldar la evaluación.
¿Por qué es importante el nivel mínimo?
La norma mínima está cobrando cada vez más importancia a la luz del Reglamento sobre envases y residuos de envases (PPWR) y de los cambios introducidos en la Ley alemana de envases (VerpackDG).
La ZSVR establece que la PPWR convertirá la reciclabilidad en un requisito obligatorio para los envases comercializados.
A partir de 2030, los envases comercializados deberán cumplir los requisitos vigentes en materia de reciclabilidad. A este respecto, la comunicación de la ZSVR hace referencia al umbral europeo del 70 % de reciclabilidad.
La norma mínima también desempeña un papel importante en Alemania durante la fase de transición.
De conformidad con el artículo 26a de la Ley alemana de envases (VerpackDG), las futuras disposiciones relativas al diseño ecológico de las cuotas de participación se basarán en la norma mínima para la evaluación de la reciclabilidad, hasta la entrada en vigor de las disposiciones europeas correspondientes.
Por consiguiente, la norma mínima adquiere un papel importante durante la fase de transición. Además, ofrece a las empresas la posibilidad de hacerse una idea del rendimiento actual de sus envases.
El material de embalaje por sí solo no determina si es reciclable
Un embalaje fabricado con un material reciclable no es automáticamente reciclable en su totalidad.
El diseño general del envase desempeña un papel importante.
Las etiquetas, los adhesivos, los revestimientos, los envoltorios, los cierres, las capas de barrera y las combinaciones de materiales pueden influir en la reciclabilidad.
Aunque un envase pueda estar fabricado con un material que se recicla a gran escala, pueden surgir problemas si otro componente dificulta la separación de los materiales o afecta a la calidad del material reciclado.
Por este motivo, las empresas necesitan información sobre toda la unidad de embalaje y no solo sobre el material principal.
El reto para los equipos encargados del embalaje
Muchas empresas gestionan una amplia gama de envases que incluye diferentes materiales, proveedores, formatos, componentes, pesos y características de diseño.
Sin datos estructurados sobre los envases, puede resultar difícil evaluar de manera uniforme cada formato de envase.
Las empresas deben comprender que:
¿Qué materiales y componentes se incluyen en el suministro?
¿En qué medida puede influir el diseño en el reciclaje?
¿Por dónde deberían empezar las medidas de mejora?
La norma mínima constituye el marco de referencia para la evaluación.
El próximo reto consiste en aplicar este enfoque a carteras de envases reales.
Cómo puede ayudarte PackIntelX
En este contexto, el análisis de la reciclabilidad de PackIntelX puede ser de ayuda para las empresas.
PackIntelX ayuda a las empresas a verificar la información relativa a los envases y a evaluar las características de diseño que pueden influir en su reciclabilidad.
El análisis puede ayudar a las empresas a:
- Comprobar los materiales y los componentes del embalaje;
- Identificar las características constructivas que podrían influir en el reciclaje;
- identificar los posibles obstáculos al reciclaje;
- Identificar las oportunidades de mejora;
- Dar prioridad a las modificaciones relacionadas con los envases; y
- Organizar la información relativa a los embalajes con vistas a las necesidades futuras.
El objetivo no es solo conseguir un resultado en cuanto a la reciclabilidad.
Se trata de comprender qué factores influyen en este resultado y en qué ámbitos podrían ser necesarias algunas medidas.
Esto puede ayudar a los equipos encargados del embalaje, la sostenibilidad, el abastecimiento y el cumplimiento normativo a tomar decisiones más fundamentadas en lo que respecta al diseño de los embalajes.
¿Por qué empezar precisamente ahora?
Cada vez es más fácil medir la reciclabilidad de los envases.
Las empresas que analizan detenidamente sus envases desde las primeras fases pueden hacerse una idea más clara de su situación actual e identificar las posibilidades de mejora.
Una evaluación oportuna puede ayudar a las empresas a:
- identificar las áreas que podrían plantear problemas;
- mejorar los datos relativos al embalaje;
- Compara las opciones de embalaje;
- colaborar de forma más eficaz con los proveedores;
- planificar mejoras en el embalaje; y
- prepararse para las necesidades cambiantes.
En el caso de las empresas con una amplia gama de envases, empezar con suficiente antelación también puede ayudar a reducir la presión derivada de futuros rediseños.
Prepararse para el futuro
La norma mínima de 2026 reitera un mensaje claro:
La reciclabilidad no puede evaluarse únicamente en función de la elección de los materiales.
El diseño general del envase desempeña un papel importante.
La edición de 2026 hace que el método de evaluación actual sea más claro y más fácil de aplicar. Además, ofrece a las empresas una herramienta práctica para cuantificar la reciclabilidad de los envases basándose en un porcentaje medible.
Para las empresas, el siguiente paso consiste en traducir esta información en acciones concretas.
El análisis de reciclabilidad de PackIntelX ayuda a las empresas a evaluar sus envases, a detectar posibles obstáculos para el reciclaje y a identificar los aspectos que podrían requerir mejoras.
Evalúa hoy mismo los envases. Identifica los obstáculos. Toma mejores decisiones en materia de diseño de cara al futuro.





